La moldura de la luz trasera de dos tonos se produce mediante un proceso de moldeo por inyección de dos colores en un solo paso, creando un contraste distintivo entre los acabados rojo y transparente —o negro y de alto brillo— que sirve tanto para iluminación funcional como para fines decorativos elegantes. Sus contornos fluidos y su tratamiento superficial de alto brillo confieren al perfil trasero del vehículo una mayor sensación de profundidad visual y dinamismo tecnológico, mejorando significativamente el carácter distintivo del exterior general.


